Dubai, another world: Unas navidades diferentes, como todo aquí

Y digo diferentes, porque no han sido ni  buenas, ni malas. Aunque, si lo miramos desde un punto de vista de comodidad, confort y placer, podría decir que no han sido las navidades más agradables. Pero vamos, nada más allá de la ‘gravedad’ que pueda tener unos pequeños problemas, que a veces magnificamos y, si se miran desde fuera, no son nada, y, para colmo, dan risa.

Uno ha de aprender a mirarse desde fuera, observarse desde lo lejos, en relación a la multitud que habita el planeta; tan solo eres uno más y tus problemas no son ni más ni menos que los de los otros.

Ahora mismo estoy en el salón con incienso enchufao, y me estoy poniendo místico; no os asustéis si digo sandeces.

La historia es que si uno no está agusto donde come y duerme; donde suele ser el sitio que más tiempo empleas, no estará agusto en los demás ámbitos de su vida durante ese momento. Entonces es cuando uno ha de cambiar de situación. Y dicha situación, ha de ser cambiada por todos los medios ya que, tarde o temprano uno puede ‘petar’.

Los cambios no suelen ser siempre a mejor pero, ha de intentarse que sea así. He cambiado de casa; ahora estoy en un ámbito más internacional y sólo hablo inglés. De este año fuera, espero llevarme, entre varias cosas más, un segundo idioma mejorado. Y esto sólo se consigue con esfuerzo, dedicación y obviamente, rodeado de gente de habla inglesa.

Y no, no vale el indio o el ‘paki’ con su inglés de mierda que, desgraciadamente, hace que te rebajes a su nivel porque ellos no van a evolucionar. ¿Para qué? Ellos no tienen miramiento por nada ni nadie, sólo piensan en ellos, en su negocio, en su dinero, y en cómo estafarte, y la mayoría de vez les da igual lo que le digas; esto es dubai y su chip laboral. Para muestra, un botón:

Andaba yo buscando una lavandería donde llevar todas las camisas y demás ropa para limpiarlas y aplicarles calor y, buceando en varias de ellas, todas regentadas por los mencionados anteriormente, recibía siempre las mismas respuestas cuando preguntaba qué método usaban para planchar, y si era muy caliente o no ya que mi ropa podía tener ‘bichitos’ (los que ya conocéis): YES, YES. SAME, SAME. YES, HOT. NO DISCOUNT SAME PRICE SAME, SAME, etc. No despejan dudas al cliente, sólo quieren que quedes con ellos a una hora, que les des la máxima ropa posible y pagues. No way.

Y al final encontré una lavandería ‘decente’, donde vi una plancha enorme que soltaba vapor. Así que, mientras volvía del trabajo decidí llamar al tío para que viniera a mi casa a recoger la ropa, explicándole detalladamente que iba a tardar 20 minutos y que por favor fuera en 20-30 minutos, que no se diera prisa. Obviamente no me quedé tranquilo, porque ya han sido unas cuantas ‘jugarretas’ de estos tipejos, y suponía que algo iba a pasar. Tras su respuesta de ‘YES, YES’ y colgar el teléfono, pasados 5 minutos y estando yo en el metro, recibo una llamada perdida.

Esta gente, siempre hace lo mismo, no van a gastar su saldo, dan llamadas perdidas cuales ratas de alcantarilla intentando que les llames tú; son peores que las novias quinceañeras. Obviamente, yo ya paso de llamar y más sabiendo que quien me daba la perdida era el cabrón de la lavandería, que una vez más y como de costumbre en todos los de su área, hacen lo que les da la real gana.

Tras la tercera perdida, el capullín decidió llamar preguntándome que qué hacía que no estaba en casa, que él ya estaba allí. Uno puede cabrearse o pasar completamente de todo y fluir… mira por donde y tras unas cuantas, ya empiezo a fluir. Amablemente, y en un inglés de mierda, le dije: I TELL YOU 20 MINUTES, WAIT WAIT. YES SIR WAIT. Acto seguido le solté la frase estandar que vale para todo, el ‘OK, OK’ (vale para saludar, despedir, mandar a la mierda, lo que quieras,…) y colgué. ¿Por qué? Porque sabía que iba a esperar; porque esa gente es muy lista y sabe que si eres europeo tienes ‘dinerito’ y si tienes dinerito creen que te sobra o no intentas negociar y te pueden timar.

Llegué a casa y le rallé vilmente, aplicándole su propia medicina, explicándole quinientas veces que lo quería HOT, HOT y FREE DELIVERY, que eran muchas prendas. Él sólo respondía YES, YES. Y se llevó toda mi ropa. Realmente, el que sale perdiendo aquí siempre eres tú, raro es que ganes pero tienes que intentar perder lo menos posible, o que todo te resbale porque el tío me dijo que venía en coche, sin embargo vi como se llevaba todo en bici XDDDDDDDDDDDDD. ¿Véis? ¡¡¡Hacen lo que les da la puta gana!!!

¿Para qué mirar por el cliente o atender sus peticiones? Esto es Oriente Medio, y estamos en Asia, aquí todo funciona diferente y, te has de amoldar. Más de uno puede acabar de los nervios con esta gente… y es que aquí aprendes a ser paciente, si o si.

Volviendo al hilo de las navidades diferentes, puedo decir que mientras vosotros estabais esperando las gambas o los regalos, yo estaba ordenando la ropa que este personaje me devolvió (de las cuales una camisa está medio carbonizada) y pensando aún donde iba a cenar. Me sentía muy, muy extraño, eran las primeras navidades fuera de casa, sin nadie cercano a mi lado, y para colmo sumadle un cambio de apartamento justo días antes… estaba completamente desubicado. Aparte, sumadle el hecho de que aquí siempre hace calor y estamos en Oriente Medio, donde la navidad (supuestamente) no existe (hay decoración). La navidad no la sientes como tal pero, está de trasfondo.

Decidí pues llamar a mi nueva casera, la cual ya me dijo que, en nochebuena, los que nos quedamos desamparados aquí y estamos bajo su tutela hogareña, podemos ir a su casa, que preparará comida típica de Bulgaria y habrá regalitos. Acepté.

Antes de la cena, me fui al Spinneys y compré algo de ibéricos en la sección non-muslim, esperando que les gustara el chorizo, olivas, jamón serrano y demás. 3 tonterías, 20 euros… guau, si que está caro aquí el tema. Futuras visitas, ya sabéis que traer.

Se sorprendieron de que trajera cosas para cenar, me remarcaron mil y una veces que no hacía falta, pero son nuestras costumbres, llevar cosicas a las casas para comer, ¡y no iba a ser menos aquí!

La velada fue fantástica; La casera, su hija, su novio, el hermano del novio, Morgán el compañero francés que vive en su piso, pero parece más español que francés (producto de haber vivido durante 1 año en Villena y haberse pegado la ‘fiesta padre’), mi compañera de piso, la asistenta y yo. Ahí estábamos todos, unos fumando, otros bebiendo, todos charlando, esperando a que se cocinara aquella deliciosa comida típica búlgara: una especie de pastel con queso dentro y unos pimientos rellenos de carne, arroz, cebolla y otras verduras y especias. Todo al horno, algo fantástico.

Nos felicitamos las navidades, y de repente, un regalo. Papá Noel me dejó un regalo aquella noche; un despertador clásico. Detallazo, pues ya sabemos todos que ese ‘papá noel’ me conocía de tan solo 3 días… en ese mismo instante me sentí arropado, acogido. Por un momento se me olvidaron aquellas pequeñas angustias que sentía al ver que estaba solo, y que toda mi familia y mi gente estaba, mínimo, a 6000 kms de distancia.

Antes de entregar los regalos, llamé a mi madre, y a mi padre. Ambos quitaron hierro al asunto; para que veáis cuánto de subjetivos son los pensamientos de cada uno. Yo ‘sufriendo’ porque estaba lejos de casa, y sin embargo mi madre diciendo que no me preocupara, que nos ibamos a ver pronto. Y es lo más lógico, lo más racional, porque ella lo ve desde fuera, y yo estaba dentro, mirándome desde dentro, sin ver el aspecto global del asunto. Eres una persona más, que por motivos laborales, está fuera de casa y, aunque no puedas pasar las navidades con tus allegados, estás conociendo mundo, viajando, y ganando experiencia de vida y laboral. Por dios, sería demasiado egoísta tener todo esto y aún encima que tu familia y amigos estuvieran a tu lado, ¿no es así?

Y es que no se puede tener todo en esta vida… y, definitivamente, las cosas tienen la importancia que tienen. Para colmo, está Internet, un maravilloso invento que hace que ya no estés incomunicado allá donde te muevas. Cuando hablo con la gente vía Skype, parece que estén aquí al lado… es tan… tan artificial. Tal vez… sería mejor, o más auténtico, comunicarse como antaño… cuando tenías que enviar cartas para que supieran cómo estabas, o volver a casa tras 1 año sin hablar. Fijo que el reencuentro tendrías más sentido.

Definitivamente, hay momentos en la vida bastante diferentes a los que solemos estar acostumbrados pero, si los vives y los analizas, podrás aprender de ello y ver que, incluso siendo ‘malos’, tampoco es tan trágico. Y cuando pase el tiempo, seguro te reirás de esos momentos a los que le dabas importancia.

Un saludo a todos y todas desde Oriente Medio!! ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡Feliz navidad y próspero año nuevo!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

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3 pensamientos en “Dubai, another world: Unas navidades diferentes, como todo aquí

  1. Feliz Navidad a ti también al estilo Oriental…!!! Nunca está demás vivir ciertas fechas especiales del año en otras culturas y como dices, esto te vale como experiencia laboral, de formación…pero sobre todo personal!!! Un beso….me acabo de hacer fan a tu Blog 😉

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